Ahora
sería conveniente callar
y saber percibir
señales.
Lo tibio del sol,
la voz de la lluvia,
la claridad de la luna.
Después,
despacio,
construirse otra vez
para encontrarse uno mismo
como tantas otras veces
pero sabiéndose distinto.
Fernando. Te llamaste así. Construíste historia en mí. Estuviste en mis pasos. Sobrevolaste mis sueños. Te entremezclaste en mis letras. Fuiste gruesas lágrimas. Viviste mi primer beso. Fuiste un adiós intenso.
Crecí a tu lado, sin querer queriendo.Te cedo este lugar en mi presente como un obsequio de la vida. Para que siempre seas recuerdo entre las bellas palabras.